Nutrición

Y tú, ¿Qué tipo de “azúcar” comes?

 

Cuando se consumen hidratos de carbono o azúcar en sus diferentes variedades, ciertas bacterias se alimentan de ellos y, al alimentarse segregan unos ácidos que producen en nuestra boca las conocidas CARIES.

Hay que diferenciar, azucares “buenos” de azucares “malos”.

  • Los hidratos de carbono simples (los «malos») están presentes en los productos refinados, como el azúcar de mesa, las harinas comunes, refrescos, galletas y, también en las frutas, la miel y los lácteos. Al estar formados sólo por una o dos moléculas de azúcar, se digieren muy rápido, ya que se descomponen fácilmente y entran enseguida en la sangre, dando lugar a un pico de glucosa, que desencadenará un torrente de insulina, convirtiendo este azúcar en grasa. En la boca, las bacterias no tienen que hacer prácticamente ningún trabajo. Simplemente, se alimentan de ese azúcar y al digerirla generan los ácidos que dañan nuestros dientes. Se debe tener en cuenta que después de cada comida de este tipo hay que hacer una limpieza de la boca y de nuestros dientes a conciencia.

 

Azúcar simple

 

  • Los azucares “buenos» o complejos, son el pan, la pasta, el arroz, la patata. Los hidratos de carbono complejos, al estar formados por varias moléculas de azúcar, son más complicados de digerir y se liberan al torrente sanguíneo de una forma lenta, por lo que nos brindan energía durante todo el día. Son imprescindibles en la alimentación, sobre todo la de los niños, ya que les aporta la energía necesaria para todo el día. Son el combustible para nuestro cuerpo y su principal función consiste en formar glucosa en el aparato digestivo para una eficaz actividad del cerebro y de todo el sistema en general.

Como se puede observar en los ejemplos de los alimentos que contienen cada tipo de azúcar, considerarlos como buenos o malos no es del todo correcto. Por ejemplo, hay que considerar que si bien las frutas contienen azúcar (hidratos de carbono) simple, también poseen innumerables beneficios para la salud. Entonces, lo ideal es considerarlos como de digestión rápida o lenta, y consumirlos de acuerdo a lo que necesite nuestro cuerpo.

Lo habitual, hoy en día, es que consumimos demasiada azúcar porque desconocemos que alimentos tienen azúcar y cuales no. Presta especial atención a las salsas y aderezos, las conservas de tomate, aguas saborizadas y bebidas energéticas, el pan de molde y la cerveza, entre otros productos ultra procesados. Por otra parte, si se limita el consumo de azúcar en tu alimentación puede traer efectos perjudiciales en tu salud, como mareos, dolores de cabeza, mal aliento, orina con olor muy fuerte o incluso pérdida de músculo, por lo que no es recomendable suprimir la ingesta de hidratos.

¿Un consejo? Presta atención a las etiquetas posteriores de los productos. Las reglamentaciones obligan a los fabricantes/productores a informar al público sobre las características de cada uno, aunque no limitan las acciones de marketing, en general engañosas, de las etiquetas delanteras. Así, podrás cuidar tu salud y planificar tus comidas. Al principio cuesta un poquito aprender a utilizar esta información, pero al poco tiempo ya verás que la lista de la compra te resulta mucho más fácil y tu cuerpo te lo agradecerá con un rendimiento fantástico!

 

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Paola Díaz Molina
Nutricionista – Col. IB/ 00146