La lengua es, muy comúnmente, la gran olvidada cuando nos cepillamos los dientes. Muchos de nosotros tendemos a olvidarnos de esta parte de nuestra boca tan importante para completar la higiene diaria. Más allá del gusto, la lengua es un músculo que cumple con importantes funciones biológicas como la masticación, la deglución, el habla y el sentido del gusto. La lengua es la parte del cuerpo que más bacterias acumula dado que, debido a su anatomía, la parte superior no es lisa como el resto de los tejidos bucales. En la irregularidades y surcos tienden a acumularse los restos de alimentos que no han sido correctamente eliminados. Todos estos residuos provocan el desarrollo de bacterias y la posterior aparición de la halitosis o mal aliento.  De hecho, casi la mitad de los casos de halitosis oral son de origen lingual. Pero, además, la proliferación de bacterias favorece la aparición de otros problemas bucodentales como la caries o la enfermedad periodontal aunque te cepilles muy bien los dientes.

 

¿PORQUÉ ES IMPORTANTE LIMPIAR LA LENGUA?

La mayoría de las personas no le prestamos la suficiente atención pero, la lengua nos avisa cuando hay cualquier alteración en nuestro organismo, como una bajada de defensas por ejemplo o con tratamientos agresivos como la quimioterapia. A veces incluso sufre heridas, como quemaduras y roces. Es entonces cuando más nos damos cuenta de la cantidad de trabajo que desempeña. También nos avisa buscando cualquier variación dentro de la boca, a nivel de tejido o esmalte. La lengua es muy curiosa y siempre está alerta. Entonces, nuestra responsabilidad no es solo  limpiarla, sino también observar e incluso palpar, si fuese necesario, para prevenir y evitar posibles problemas bucales en un futuro.

Perro Lengua

¿CÓMO LIMPIAMOS LA LENGUA?

En este caso, el producto necesario es el raspador lingual. Hay muchas personas que utilizan el propio cepillo de dientes para limpiar la lengua, pero el limpiador lingual elimina más cantidad de bacterias y es más higiénico que el cepillo dental. El raspador ofrece una serie de características que lo hacen mucho más efectivo y lo puedes comprar en cualquier farmacia pero, puedes probar mientras tanto con una cuchara pequeña invertida. También puedes probar con el hilo dental, que es muy útil para las personas que tienen un reflejo nauseoso elevado, aunque no elimina los residuos acumulados con la misma eficacia que los otros métodos.

Si estás embarazada, el reflejo nauseoso puede ser incluso más marcado, lo más común es que este síntoma desaparezca luego del primer trimestre. Recuerda que una buena higiene bucal es muy importante durante el embarazo.

Las personas que cuentan con un reflejo nauseoso fuerte podrían vomitar al cepillarse la lengua. Si vomitas, debes enjuagarte los dientes de inmediato, ya que el ácido del vómito es perjudicial para la superficie de los dientes.

Por último, ten cuidado con el enjuague bucal que utilices. Evita aquellos enjuagues con alcohol que podrían irritar la parte interna de la lengua.
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